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El barrio de Flores

En Caballito se encuentran numerosos puntos de interés, como el "Barrio Inglés" con hermosa edificación de estilos británicos realizada entre fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, el Club Ferro Carril Oeste (o "Verdolaga"), el Parque Rivadavia..

Por Mignone Propiedades el 27-03-2009.

Mapa del barrio de Flores.Delimitado por:  
Portela, Cuenca, Av. Gaona, Av. Tte. Gral.Donato Alvarez, Curapaligue, Av. Directorio, Av. Carabobo, Av. Castañares, Camilo Torres, Av. Dr. Norberto de la Riestra, Av. Perito Moreno, Av. Castañares, Lacarra, Av. Tte. Gral. Luis J. Dellepiane
Conforme lo dispone el artículo 1º de la Ordenanza Nº 26.607, Boletín Municipal Nº 14.288, publicado el 4 de mayo de 1972. 

Superficie (en km2): 7,8  
Densidad (habitantes/km2): 18.294,2  
Población Total: 142.695  
Mujeres: 77.593 Varones: 65.102  
Fuente: DGESC, en base a datos censales, año 2001.  
Aniversario: 31 de mayo  

Reseña Histórica 
A principios del siglo XVII llegó a Buenos Aires procedente del Perú, don Mateo Leal de Ayala, quien adquirió una extensa propiedad de 500 varas en esta zona perteneciente al por entonces denominado Pago de la Matanza. 
En 1790, luego de varios propietarios, don Juan Diego Flores era el dueño de la mayor parte del primitivo predio. Fue su heredero, don Ramón Francisco Flores, quien junto con su apoderado y amigo Antonio Millán, cristalizó el nacimiento del pueblo cuyo nombre ya se había generalizado designándoselo como las tierras de Flores. En 1806 sus propietarios donaron una manzana para la iglesia, reservándose otros predios para la plaza y demás dependencias públicas. Las tierras restantes fueron fraccionadas en manzanas de dieciséis lotes, iniciándose las ventas en 1808. 
El nombre del pueblo ya había quedado oficializado en 1806 al crearse el curato de San José de Flores, cuyo pueblo nacía a ambos lados del Camino Real (actualmente avenida Rivadavia), recorrido obligatorio para quienes viajaban hacia el oeste. Cuatro años más tarde surgirá el partido de San José de Flores. 
En la iglesia del lugar se realizaron los funerales de Manuel Dorrego y en la plaza del pueblo se fusilaban, en pelotones, a los opositores de Rosas. 
En cuanto a la plaza de Flores cabe señalar que siempre ocupó el lugar que se le reservara en el primitivo plano, utilizándose en reiteradas oportunidades para efectuar ejecuciones de personas condenadas por la justicia a la pena capital. Su primer nombre fue "14 de Julio", luego se denominó "San José" y finalmente recibió el nombre de "General Pueyrredón" que conserva hasta la fecha, aunque no consiga desplazar la popular denominación de Plaza Flores. Esta plaza fue un terreno baldío hasta que en la época de Rosas se construyeron los primeros jardines y se plantaron numerosos árboles, hasta adquirir el aspecto de paseo público que aún mantiene. 
El barrio tuvo desde sus comienzos su propio cementerio, el cual por encontrarse en una zona céntrica debió ser posteriormente trasladado y finalmente en 1871 se inauguró el actual. 
Fue muy famoso por sus quintas enormes, generalmente usadas en temporada estival, pero sobre todo por la personalidad de sus ocupantes, así pues, el mismo Juan Manuel de Rosas tenía su establecimiento de campo cerca de Flores, además era asiduo visitante de la quinta de los Terrero, socio, compadre y a veces, su apoderado judicial. La quinta de Terrero estaba ubicada en lo que actualmente es la avenida Rivadavia 6440. Se hacían allí grandes fiestas y reuniones políticas. Es en el portón de esa quinta dónde Manuelita Rosas despidió a su Máximo, cuando éste partía a la batalla de Caseros, como ayudante de su padre, ocasión en que le obsequió su pañuelo, bordado por ella misma y que hoy se conserva en el Museo Histórico Nacional 
Hasta el Gral. Urquiza instaló en el barrio su casa quinta después de Caseros, a la que llamó Palacio San José. Se ubicaba entre la calle de la Federación (hoy Av. Rivadavia) y Carabobo. En esa casa fue donde Urquiza, promulgó la Ley Fundamental y la mandó imprimir. 
En 1857 se inauguró la primera línea de ferrocarril que iba desde la actual Plaza Lavalle hasta La Floresta. 
Allí se juró y comunicó a todo el país. En ese mismo lugar se firmó el Pacto de Unidad Nacional en noviembre de 1859, en el que se reintegra la provincia de Buenos Aires a la Confederación. 
Se podrían enumerar cientos de quintas de personajes importantes, pero vamos a limitarnos por ahora solamente a la del inglés Eduardo Mulhall, llamada "Lambaré", en homenaje al cacique del mismo nombre. 

Locomotora - Foto antigua del barrio de flores.Dicen que su dueño era un personaje muy querido y elegante, vestido siempre de levita y portando galera de copa gris, de tan buenos modales que lo llamaban "el inglés bueno". Sus jardines eran especialmente reconfortantes por el perfume de los eucaliptos, y pinos que actuaban como un sedante que invitaba a la meditación, Entre otros, fue muy visitada por su vecino, el Gral. Roca, quien gozaba de los jardines y de la compañía del inglés, matizando sus encuentros con el juego de ajedrez. 
La construcción de la actual iglesia se inició en 1879, época para la cual el viejo edificio construido durante el gobierno de Rosas se encontraba en peligroso estado. El nuevo templo se inauguró el 18 de febrero de 1883. 

En 1887, Flores y su partido fueron anexados junto a Belgrano a los límites de la Capital Federal. Desde ese momento el pueblo pasó a ser uno de los más importantes barrios de Buenos Aires, constituyéndose con el paso de los años en el núcleo social y comercial de todo el oeste porteño.

La Fundación del Pueblo  

En una antigua casona, en la esquina Noroeste de Hipólito Irigoyen y Piedras, fallecía en febrero de 1801 un prestigioso poblador del oeste que empezando casi de la nada, consiguió merced a su dedicación y constancia formarse una sólida posición económica. Se llamaba Juan Diego Flores.

Gran conocedor de la campaña bonaerense, que recorría frecuentemente a caballo, había fundado en tierras realengas de Cañuelas una estancia con grandes rebaños de vacas y caballos. Cada año se internaba en territorio indio con una tropa de carretas de su propiedad hasta las Salinas Grandes para negociar a su regreso la sal. 

En 1776 este porteño descendiente de viejas familias de la ciudad, compró al fiado en un estado de total abandono y ruina una chacra en el pago de la matanza con quinientas varas de frente y una legua de fondo, en sus orígenes merced del gobernador Hernandarias al capitán Mateo Leal de Ayala. Antiguamente esas tierras habían sido afectadas a la fabricación de ladrillos y tejas, utilizados en su mayor parte para la construcción del Fuerte de Buenos Aires. Con su trabajo personal Flores les introdujo importantes mejores y consiguió valorizarlas notablemente. 

A principios del siglo XIX, esta chacra constituía uno de los últimos grandes latifundios de la vencidad. Los propietarios linderos hacía tiempo que habían covertido las suyas en quintas oscilantes entre una y veinte hectáreas, y una legión de labradores con sus familias se asentó en la zona produciendo gran parte de las frutas y hortalizas que se consumían en la ciudad. La urbanización avanzaba allí en forma inexorable. El anciano Flores comprendió que él también debía iniciar la parcelación: poco antes de morir vendió una primera fracción al labrador don Antonio Millán, donación que ratificó En su testamento, por los muchos servicios que le había prestado. Falleció octogenario y lo heredaron su esposa Antonia Fuentes y un hijo adoptivo llamado Ramón Francisco Flores. Realizadas las particiones, este último que constaba entonces unos veinticinco años de edad quedó finalmente como único propietario de la chacra situada a unas dos leguas hacia el oeste de la capital. 

El joven Ramón se había casado con Micaela Suárez de Hortiguera, hija de una sobrina de Juan Diego, y está unión que parece haber sido concertada por la familia terminó en un completo fracaso. No obstante el matrimonio procreó cuatro hijos: María Josefa, Tomasa, Juan Antonio y el futuro general José María Flores. Muy pronto el heredero se conectó con el administrador de las tierras de su padre y al tiempo, acuciado por apremios económicos, le planteó su firme decisión de venderlas. Millán le aconsejó aprovechar el centro de la propiedad, allí donde la atravesaba el cada vez más frecuentado Camino Real, para lotearla en pequeñas fracciones y erigir un pueblo, con lo que lograría una venta más productiva. Le comentó de paso, que con el cambio de rumbo en las últimas mensuras de la zona, sus tierras había quedado intermedias entre las del este y el oeste, apareciendo unas importantes sobras de terreno, que el joven heredero procedió de inmediato a capitalizar a su favor. De esta forma, la chacra pasó a tener sobre el Camino Real unas setecientas varas de ancho, en lugar de las quinientas que legalmente le correspondían, afectado en sus fondos una marcada forma triangular.

Por entonces, el flamante obispo Lué había iniciado una extensa visita pastoral por los alrededores, manifestando públicamente su pesar por la falta de asistencia religiosa de una numerosa feligresía dispersa en el campo. 

El sábado 23 de julio de 2000, bajo la iniciativa del Instituto Histórico de la Ciudad de Bs. As. y la Subsecretaria de Desarrollo Cultural de la Ciudad de Bs. As, se reunieron junto a varias instituciones barriales, en la casona Marco del Pont, para organizar distintas actividades que mantengan viva la historia del barrio. La iniciativa sirvió para recordar e ir reconstruyendo el barrio desde sus comienzos, personajes famosos e importantes que nacieron y vivieron allí, recuperación de flores y árboles originales del barrio y restauración del viejo pozo de aljibe encontrado en el patio de la casona por un grupo de arqueólogos.

Entre tantas cosas, se recordó que la línea A, la primera línea de subte de la Ciudad, se inauguro en 1913. La famosa fabrica de Jabón Federal, que representaba el gran movimiento industrial que el barrio tenia por ese entonces. Entre los recuerdos, se destacaron figuras como Juan José Paso, el padre de Bartolomé Mitre, la madre de Julio A. Roca, el vicepresidente Marcos Paz, el Dr. Pedro Goyena, el poeta Baldomero Fernández Moreno (vivió en el barrio entre 1938 al 1950 en Bilbao 2384), el escritor 
Roberto Arlt (Mendes de Andes 2138), el músico Agustín Magaldi, el cantante Hugo del Carril, Rosita Melo (autora del vals "Desde el alma poeta Alfonsina Storni (Terrada 578), Oliverio Girondo, la nieta de Guido Spano, Enrique Cadicamo, Juan Domingo Perón con su primera esposa, el maestro y subsecretario de Relaciones Exteriores Mariano Pelliza (Cranwell 819), el periodista Juan José de Soiza Reilly (Membrillar 95)escritor Cesar Aira, el pediatra Florencio Escardo. 

El Primer Loteo
El primer loteo se realizo en 1806, quedando solo la traza del mismo. En 1820 comenzaron a llegar los primeros habitantes, destacándose el lugar por ser zona de chacras y quintas veraniegas. En 1924 se inauguro la Mansión Flores, que ocupa la manzana de Yerbal-Caracas-Gavilan-las vias del ferrocarril. En 1857 la llegada del ferrocarril le dio el impulso que necesitaba para convertirse rápidamente en una verdadera ciudad. En 1859 se firmo en la quinta de Juan N. Terrero, que se encontraba en la actual esq.. de Av. Rivadavia y Boyacá, el pacto San José de Flores. Cuentan que Don Terrero y Don Juan Manuel de Rosas eran amigos, por lo que Rosas pasaba varias veladas en la quinta de su amigo. También por aquellos años, en la residencia de los Unzue, se instalo Don Justo José de Urquiza para promulgar la Constitución de 1853. El primer tranvía llego en 1870 desde Plaza de Mayo, y por ultimo, el subte que arranco en 1913 llega hasta Primera Junta. 

Casona Marco del Pont - Barrio de FloresLas Casas más Antiguas 
En los alrededores del Camino Real hoy convertido en Av. Rivadavia, unas treinta casas históricas del barrio de Flores están ahí. Una ley de Octubre de 2000 declaro a estas treinta casas, parte del Área de Protección Histórica (A.P.H.) La casa mas antigua del barrio perteneció al Sr. Antonio Millán, cofundador del pueblo junto a Ramón Francisco Flores, en Juan B. Alberdi al 2600. Lamentablemente esta propiedad esta prácticamente destruida, a punto de ser demolida, quedando de su estructura original muy poco. La casona Marco del Pont fue construida entre 1860 y 1870 en Artigas 206, junto a la estación del ferrocarril, por el Sr. 

Antonio Marco del Pont, español. En el año 1976 fue declarada Monumento Histórico Nacional, siendo conservada hasta la fecha, gracias a la actitud de los vecinos de Flores. En el pasaje La Porteña, entre Av. Rivadavia y Yerbal, donde actualmente funciona la escuela Fernando Fader, se accede desde el sótano, a unos pasadizos no abiertos al público, que van recorriendo bajo tierra varias cuadras hasta llegar a la Iglesia San José de Flores, encontrándose en las paredes del túnel, los grilletes usados contra los esclavos. También Flores posee como patrimonio cultural, la escuela mas antigua de la ciudad, la escuela-museo Justo J. de Urquiza, en Yerbal 2370, que tiene además, una galería de arte (320 obras entre pinturas y esculturas). Allí, en 1963, Don Benito Quinquela Martín dono el primer cuadro "Hora azul en La Boca", en ocasión de apadrinar el museo existente.

Se abren las calles 
Apenas aparecieron las primeras casas del nuevo poblado, el Cabildo porteño comisionó al regidor de policía para vigilar si se construían edificios fuera de línea, pero los vecinos hicieron caso omiso de está prohibición y en años siguientes muchas casas se erigieron indebidamente, aún en lugares de paso público. Aunque Millán había vendido la franja norte limitada por la actual calle Yerbal, la planta urbana de San José de Flores se recostaba en el Camino Real y hacia el Sur estaba limitada por la "ruta que viene de las Cañuelas por la puerta del finado Don Juan Diego Flores para la ciudad", como denomina un monumento de la época a la hoy Avenida Juan Bautista Alberdi. 

La primitiva chacra, cuyo límite norte era la actual Avda. Alvarez Jonte, estaba atravesada por otra ruta principal que el virrey Sobremonte utilizó para huir de Buenos Aires en 1806, llamada entonces "Camino al Monte Castro", hoy Avenida Gaona. Tanto al norte como al sur del pueblo, quedaron a los Flores remanentes de tierras que Millán fue vendiendo en grandes fracciones, hasta su liquidación total. Si bien Millán abrió nuevas calles, que en el plano del pueblo de 1825 aparecen trazadas en forma muy simétrica, la realidad era otra. Las mensuras y tomas de posesión no se habían realizado con prolijidad y muchos vecinos avanzaban en terrenos que no les correspondían. Así, parte de la plaza estaba indebidamente ocupada por un particular y un camino de tierra partía de su centro hacia el norte. 

En 1829, un edificio taponaba la esquina de Varela y Rivadavia..., varios vecinos habían erigido sus casas sobre la traza de ramón Falcón. Para poner fin a esta verdadera anarquía Arquitectónica, el Departamento Topográfico hizo aprobar un proyecto de nueva traza, en 1832. Rodeó al pueblo con una ancha calle de circunvalación, que servía de límite a las "irregularidades interiores" y amplió el caso urbano, incluyendo dentro de las tierras de los Flores por el este, lotes de la propiedad lindera que había pertenecido a los herederos del escultor Isidoro Lorea. La nueva delineación de calles se marcó con mojones de madera, pero no se hizo obligatoria su apertura, pues se esperaba que en un futuro los propios vecinos demolieran los edificios mal colocados. Y así ocurrió en la parte sur del pueblo, que era la más poblada y subdividida. Al norte, en cambio, subsistieron hasta la segunda mitad del siglo pasado extensas quintas indivisas que sufrieron grandes daños en las guerras civiles y llegaron durante el sitio de Lagos a desvalorizarse notablemente. 

Plaza Pueyrredon Para 1856 la situación se había revertido. La población urbana había crecido notablemente y la municipalidad local consideró llegado el momento de abrir las calles al norte de Rivadavia como estaba programado, ante la opinión contraria de los propietarios afectados. Las reacciones fueron airadas alegándose entre otros argumentos ¨la inseguridad en que vamos a quedar con nuestras familias e intereses en medio de calles abiertas por todos lados¨. Los propietarios habían realizados cuantiosas inversiones en la zona. Los jardines de la señora Inés Indarte de Dorrego diseñados y cuidados por jardineros franceses, constituían un ejemplo atractivo del pueblo. Demás está decir que está señora movió todas sus influencias para neutralizar estas medidas, sus ocho hectáreas de costosas arboledas y parque iban a ser divididas y atravesadas por cinco nuevas calles. Los recursos de amparo demoraron cinco años la efectividad de la medida hasta que en julio de 1861, agotados los medios legales y pacíficos, la municipalidad derribó los cercos y abrió por la fuerza las vías programadas. Así terminó el proceso de urbanización iniciado por Antonio Millán y propuesto por el Departamento Topográfico.

Todas las calles interiores recibieron por primera vez sus nombres en sesión de la municipalidad local del 26 de febrero de 1870.

La construcción de la Iglesia
En noviembre de 1806, los propios vecinos comenzaron por su cuenta a levantar la primera capilla sobre la actual calle Rivera Indarte con frente hacia el este. Era una construcción precaria, erguida con materiales muy mezquinos, con techos de paja sostenidos por tirantes de palmera. Al poco tiempo comenzó a mostrar filtraciones de agua y graves rajaduras en sus paredes, con lo que amenazaba desplomarse sobre feligreses. 

El primer párroco que se hizo oficialmente cargo del curato en 1808, Miguel García, debió abocarse con urgencia a reedificarlo todo. Era un egresado de las universidades de Córdoba y Chuquisaca, de una cultura poco común para la época. Con los años llegó a ser presidente de la Legislatura y más tarde, rector de la universidad de Buenos Aires. 

Para poder edificar un templo más sólido y duradero, García no dejó propietario sin visitar, consiguiendo lo que muchos consideraban casi imposible, sacarle en donación al propio Ramón Francisco Flores doce mil ladrillos de primera calidad. Bien poco pudo hacer con el escaso dinero así obtenido, su feligresía era muy pobre y sus sucesores heredaron un templo a medio construir. 

Fueron ellos los padres Manuel José de Warnes, José Ignacio Grela y Nicolás Herrera. 

Este último llegó a la parroquia en 1824. Para entonces la capilla resultaba pequeña y los vecinos del pueblo, no obstante las cuatro misas del domingo quedaba fuera sufriendo los rigores del sol o las inclemencias del frío. Herrera introdujo importantes reformas y se encargó de embellecer las iglesia con nuevas imágenes, colocando en el centro del altar mayor la del patrono San José, talla de notable calidad, obra del escultor Isidoro Lorea. 

Por primera vez los vecinos pudieron escuchar música sacra proveniente de un pequeño órgano de construcción local, para el que se habilitó un nuevo coro de madera. Muchas de estas mejoras como la pintura, el dorado de los altares, las verjas, los cuadros, las campanas o los postes en el atrio para que los paisanos pudieran los domingos amarrar sus cabalgaduras se hicieron con generosas donaciones de vecinos de la capital, que por ese entonces ya comenzaban a edificar sus casas de descanso en el pueblo. 

Contrariamente a sus antecesores, que militaron en forma activa en el partido federal, Herrera manifestó ingenuamente su simpatía por los unitarios y se solidarizó en 1829 con la revolución de Lavalle, lo que motivó su remoción del curato al año siguiente. Nombrado más tarde capellán de la cárcel, los federales lo dejaron cesante en 1835, disgusto que provocó su muerte el 7 de diciembre de ese año. 

Iglesia San José de FloresEn febrero de 1830 lo había sucedido en Flores el doctor Martín Boneo. El nuevo párroco dedicó sus esfuerzos a dos proyectos prioritarios: edificar una nueva iglesia y erradicar el pequeño cementerio lindero trasladándolo a un lugar más amplio y menos urbanizado. En solo dos meses consiguió Boneo entusiasmar a los vecinos, que apoyaron sus propuestas abriendo una suscripción pública en todo el partido. El juez de paz resolvió destinar los importes de las multas a los contraventores y los feligreses más humildes ofrecieron su trabajo personal, cal, leña, pan, adobes y pequeñas sumas de dinero. 

Todos coincidían en la necesidad de erigir una iglesia más acorde con las necesidades del vecindario y la importancia que iba adquiriendo el pueblo. Pero poco habría podido hacer Boneo sin la ayuda de los poderosos, así no vaciló en nombrar síndicos de la obra a los terratenientes Juan N. Terrero y Luis Dorrego y poco después obtuvo algo más importante: la solidaridad del gobernador Juan Manuel de Rosas, a quien nombró padrino del templo y quien jugaría un papel decisivo para su concreción. 

Detrás de Rosas siguió toda la sociedad porteña que rivalizó en donaciones de diverso género para la nueva iglesia, desde dinero hasta ladrillos, rejas, verjas, puertas de cedro, manteles, alfombras o implementos de culto. Entre ellos encontramos los nombres de Encarnación Ezcurra y su hermana María Josefa, Manuel Vicente Maza, Lucio Mansilla, Angel Pacheco, Juan José Paso, José Rondeau, Gregorio Perdriel, Gervasio Rosas, Juan José de Anchorena y otros.

El afamado ingeniero Felipe Senillosa, autor de los planos, tomó con agrado la dirección de la obra en forma totalmente gratuita. La iglesia se inauguró el 11 de diciembre de 1831 con grandes festejos populares que se prolongaron durante toda la semana. Lo consagró el obispo Medrano con la presencia del gobernador rosas y ofreció la primera misa el doctor José María Terrero, aunque todavía faltaba terminar el pórtico y la segunda torre, que se concluyeron en 1833.

Personajes 

  • Oliverio GIRONDO: Nació en 1891 en una casona de la calle Lavalle (hoy la Av. 9 de Julio). De chico viajo a Francia donde estudio en Londres y Arcueil. Como anécdota, se cuenta que un día, un maestro francés hablo mal de los argentinos, y Oliverio le tiro con un tintero. En 1956 publico "En la masmedula", su obra mas famosa. En 1943 se caso con la escritora Norah Lange, viviendo en una casa de la calle Suipacha, hoy Museo Fernández Blanco.
  • Roberto ARLT: Nació el 02 de Abril de 1900, en 1926 publicó "El juguete rabioso" , siguió con "Aguafuertes porteñas", "Los siete locos" en 1929 y "Los lanzallamas" en 1931. 
  • Baldomero FERNÁNDEZ MORENO: Nació en 1886 y en 1938 llego a Flores. Una vez recibido de medico se fue a vivir a Chascomus, conociendo a Dalmira López Osornio. Murió a los 64 años de un infarto. Entre sus obras mas conocidas figura "Setenta balcones y ninguna flor".. 
  • Alfonsina STORNI: Nació el 29 de Mayo de 1892 en Suiza, a los 4 años llego a Argentina. De adolescente fue obrera y actriz al mismo tiempo, de joven fue madre soltera, de adulta quiso implantar la educación sexual obligatoria en las escuelas. En 1916 su obra "La inquietud rosa" fue el comienzo de una meteórica carrera literaria que la elevo a la categoría de mito. En 1936 le diagnosticaron cáncer de mamas, dos años después, en Mar del Plata, fue a la playa y se dejo tragar por el mar. Horas antes había escrito su ultimo soneto, "Voy a dormir". 
  • Florencio ESCARDO: Fue el pediatra más renombrado y respetado de la medicina argentina. A los 22 años ya tenia escrito "Siluetas desconocidas" y trabajaba en el Hospital de Niños. Revoluciono la pediatría y entre sus actitudes más descollantes, se subraya su proposición de que los niños sean internados con sus respectivas madres, cosa que no sucedía. Murió a los 88 años, atendiendo su consultorio durante 10 hs. diarias. 
  • Cesar AIRA: Nació en Cnel. Pringles y desde 1967 vive en Flores, tiene editada una treintena de novelas desde "Ema, la cautiva". 
  • Alejandro DOLINA: Nació en Morse, criándose en Caseros. En la década del 70 escribió "Crónicas del Ángel Gris", donde este Angel Gris ilustrado en un gran mural en la Estación Flores del ferrocarril. En 1986 comienza en radio "Demasiado tarde para lagrimas", alrededor de 1996 largo la secuela "La venganza será terrible". 
  • Juan José de SOIZA REILLY: Nació en Concordia (Entre Ríos) en 1880, su libro "Cien hombres celebres" fue un éxito total. En 1907 fue corresponsal en Europa de Caras y Caretas. 

Fuente: Taringa.



 
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